miércoles, junio 19, 2013

La primaria - Parte 2

Era el primer día en la escuela primaria... luego de aquel bochornoso incidente en la puerta y ya todos más calmados, nuestros padres le preguntaban a una señora ¿Dónde queda el salón del primer grado? Señalándonos al instante la ubicación correcta. Aquella señora conocía a la perfección cada uno de los grados, secciones y sus respectivos salones... la señora Esperanza era la portera de nuestra escuela.
 Nuevamente caminé de la mano de mi madre, bordeando el patio de la escuela... mi sección era la B y el salón se ubicada hacia la mano derecha. Ahí fuimos recibidos uno a uno por una simpática dama de piel canela, cabello corto rizado y de color medio rojizo, con una sonrisa Kolynos y con una confianza como si nos conociera de toda la vida... ¡Buen día mi príncipe! Una repentina y extraña sensación invadió mi cuerpo... se me escarapelaba la piel.
 Aquel saludo a manera de piropo resultó ser una insinuación, que supe descifrar en ese preciso momento... sabía por cultura general que pasarían algunos años para conocer a mi primer amor; pero no había imaginado ilusionarme a mi temprana edad, y más aún con mi madre como testigo. Con algo de timidez y el corazón palpitando a mil por hora, le devolvía a aquella dama una sonrisa y sellaba aquel sublime momento con un tierno beso en la mejilla.
 Mi madre empujó cariñosamente mi espalda, que me hizo dar unos pasos hacia adentro del aula... se había terminado el protocolo de mi madre y debía de continuar esta vez sin ella, siguiendo a mis inexpertos instintos. Habían algunos niños sentados en algunas de las carpetas, yo me hacía en medio del aula y sintiendo sus miradas dirigidas hacia mí, como escapando de ellas me ubiqué con rapidez en una de las carpetas de adelante.
Ahí sentado le eche un vistazo al aula y sus decoradas paredes celestes. Había mensajes coloridos y motivadores colgados en la pared de mi costado, aún no sabía leer; pero sin duda alguna esos colores eran motivadores. Al otro lado estaban las enormes ventanas y la única puerta por donde ingresé, frente a mí una imponente pizarra de color verde petróleo con un marco sobresaliente de color gris oscuro, donde yacían dos tizas, una blanca y una roja.
Mientras hacía esa breve inspección fuí testigo auditivo de una cruel felonía. Escuchaba nuevamente aquel piropo el cual me habían dedicado segundos antes. En ese momento pasaron muchas preguntas por mi cabeza... ¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti?¿De dónde es?¿A qué dedica el tiempo libre? Giré mi cabeza hacía la puerta y ahí los vi dándose un beso.... aquella dama me estaba traicionando con alguien de mi edad.
 Nuestras madres se habían quedado conversando en la puerta con ella, y no se inmutaron con la escena; muy por el contrario lo celebraban murmurando y pude observar hasta sonrisas. Mi corazón sufría desconsolado y confundido, cuando entonces llega a la puerta del salón una niña, nuevamente mi infiel musa pronunció palabras que esta vez opacaron totalmente mi calificación de príncipe: ¡Buenos días mi reina!.

 No entendía que trataba hacer con nosotros, primero con el niño y luego nos subordinó a ambos con aquella niña. Después de analizar bien la situación finalmente comprendí... aquella dama no trataba de ilusionarnos, era una forma de recibir a los que se convertirían en sus hijos adoptivos, ella era nuestra profesora y se llamaba Dora... la persona que nos enseñaría lo que Ud. y yo hacemos en este momento, a leer y escribir respectivamente.

La primaria - Parte 1

Diciembre de 1985, cumplía años y culminaba también de manera exitosa una importante etapa, me graduaba con honores en uno de los más reconocidos y prestigiosos nidos de la ciudad... era un experto dibujante de palitos y círculos, todo iba viento en popa... la vida me sonreía.
Mi madre había escogido un nuevo colegio, como para no perderme éste quedaba a tan solo metros del nido, volteando en la esquina el primer portón... ahí estudiaría la primaria. A veces me pregunto qué algoritmo aplicó mi sabia madre para encontrar aquel lugar.
 Era el colegio 22464 "República Argentina", a mi corta edad solo entendía que su nombre sonaba bonito, que tendría una nueva profesora que nos hablaría dulcemente y por último, pero no menos importante, también gozaríamos dos veces al día de quince minutos libres.
 Lo mencionado al final del párrafo anterior no era una promoción de empresa de telefonía, sino el mejor momento de un día escolar, la más preciada recompensa a nuestras ganas de diversión... y lo mejor de todo que lo gozaríamos por partida doble... era "el recreo".
 Recuerdo haber disfrutado de aquel descanso en el nido... balanceándome en los columpios, colgado del pasamanos, deslizándome por el solicitado resbaladin, corriendo por el extenso patio, inventar alguno que otro juego o simplemente mirar al resto de los niños... así solían ser.
 Había además una pausa dentro de las horas de clase, que servía para alimentarnos con lo encontrábamos en nuestras temáticas loncheras... panes con manty, fruta fresca y refresco de gelatina, era el momento en que se ensuciaban nuestros impecables mandiles celestes.
 Con todas esas anécdotas mencionadas, presentía que me iría de maravilla en la escuela primaria... faltaban unos meses aún y la ansiedad de alguna forma afectaría mis buenos ánimos, así que buscaría la manera de pasar el tiempo y disfrutarlo al máximo.
 La playa estuvo presente en la vida de todo pisqueño, mi casa se situaba a unos quince minutos de ella a pie... sus aguas frescas eran las favoritas de los más pequeños y yo era un asiduo visitante... mi padre nos llevaba a todos y éramos felices como peces en el agua.
 Como cuarto y último de los hermanos varones, heredaba sin testamento alguno todos los juguetes que ellos dejaban de usar, era una de las pocas ventajas que recuerdo haber tenido... ventaja de la cual también disfrutaron todos aquellos que jugaban conmigo.
 Mi hermana era la última de la familia, pero la engreída de mi madre... en ese entonces tenía 3 años, con ella jugaba a los superhéroes, donde se atacaba al villano... yo era el superhéroe; pero no me condenen... ella siempre me ganaba en fuerza y terminaba magullado.
 En febrero un buen vecino nos entregó una invitación del cumpleaños del menor de sus hijos, Raúl Ruiz cumpliría su primer añito y yo no me perdería aquella fiesta. Ya empezaba a mostrar interés por la música... involuntariamente mis hermanos me hicieron escuchar rock en español.
 Faltaba muy poco para ir al colegio y mis padres ya habían comprado los útiles escolares; también debía vestirme con un pantalón gris y una camisa blanca... acaso el usar uniforme como los adultos sería una nueva señal de lo muy importante que sería la primaria.
 El primer día de clases todos fueron con sus padres... era un gran paso que no podíamos dar solos, ellos nos darían seguridad para vencer nuestra timidez e ingresar por aquella puerta... se habían preparado para aquel momento durante muchos años y terminaron creando un protocolo.
 Los procedimientos indicaban que nuestro acompañante de turno primero respiraría profundamente, luego tomaría de nuestra mano y finalmente caminaría junto a nosotros hasta cruzar la línea que separaba la calle con la institución... hasta ahí parecía de lo más sencillo.
 Fue así que poco a poco fuimos ingresando al colegio... estaba funcionando de acuerdo a lo establecido, hasta que algo ocurrió. Un niño se había aferrado a la pierna de su madre... todos quedamos atónitos, no entendíamos que estaba sucediendo... se había roto el protocolo.
 Me tocó estar muy cerca cuando empezó todo, estaba del otro lado de la puerta... había cruzado el umbral de la mano de mi madre... cuando de pronto se dejaron escuchar unos gritos desgarradores, ensordecedores y contaminantes... ¡Mamá, no me dejes!
 Aquel niño estaba expresando a viva voz que ahí lo abandonarían... al cabo de unos segundos eran una decena de ellos llorando...que difícil situación, debía decidir entre seguir mi marcha al salón de clases o dar mi apoyo moral a esos niños... es así que terminé uniéndome al grupo.
 Esa primera experiencia marcó a los que fuimos parte de ella... fue un mal inicio y confieso que los buenos ánimos desaparecieron por completo; pero el protocolo tenía un procedimiento secreto que indicaba textualmente, voltear la página en caso de emergencia.
 Nuestros padres supieron aplicar sabiamente aquel instructivo final y lograron calmar nuestro llanto, unos demoraron más que otros en ingresar; pero al final todos lo hicimos... que completo resultó aquel protocolo; años después supe que no era tan cierto.

 Voltear la página solo le decía a nuestros padres que debían de aprender de aquel momento de angustia y seguir hasta lograr convencernos...finalmente ellos estuvieron en la ceremonia de presentación, en el salón de clases y en los recreos... así fue nuestra primera experiencia en el primer día de la escuela primaria.

Promoción 1991 "Carlos Medrano Vásquez"

Acevedo Ortega, Mayra Guadalupe
Arones Aparcana, Mirian Edith
Arroyo Soto, Angel Alejandro
Arteaga Uculmana, Paul Mateo
Astorga Castro, Silvia Luisa
Bailetti Angulo, José Omar
Berlaola Vera, Christian Leonel
Borjas Guerra, Yaneth Yulissa
Cabanillas Aquije, Omar Raúl
Campos Mendoza, Fredy Manuel
Cerdan Medina, Johanna           
Chacaliaza Barbaren, Karen Shanell Olenka
Dueñas Huaroto, Harold Joseph
Elizalde Calderon, Jhán Carlos
Escate Ramos, María
Granda Diaz, Narda Melissa
Herencia Tapia, Ivanna Danisé
Hernandez Carrillo, Lourdes Kristel
Jimenez de la Cruz, Edwin Raúl
Jordán Lazo, Renatto Irwin
Li Contreras, Liu Sue
Linares Gutierrez, José Luis
López Bernaola, Mónica Patricia de Jesús
Lujan Yoshidaira, Rosa Esther
Llamosa García, Victor José
Medina Montero, Carlos Miguel
Medrano Valencia, Alejandro Fernando
Mendieta Ñañez, Gisela Yaqueline
Mendoza Mendiola, Yulissa Bartola
Meza Ortiz, José Luis
Misagel Ortiz, Nancy Elizabeth
Morales Hernández, Maribel Yudith
Muchaypiña Prado, José Manuel
Palacios Condemarin, Pedro Victor Raul
Palacios Donayre, Karina Yulissa
Pradinet Ormeño, José Alexander
Ramirez Garcia, Jorge Luis
Ramos Hernández, Martha Jesús
Rebatta Bohorquez, Jorge Luis
Reyes Bernaola, Jesús Manuel
Rodriguez Tomateo, Banina Miluska
Salguero Tataje, Margarita Katherine
Sánchez Chauca, Angelica María
Silvia Santisteban Flores, Beatriz Yuliana
Suarez Carrillo, César Jorge
Suarez Canepa, Ursula America
Uculmana Izquierdo, Martín
Vigil Villa, Raul Adolfo

Zavala Regal, Diana Alejandrina

La caída del avión Canberra - Parte 2

Di la vuelta por la esquina, y esta vez fui caminando. A la medida que me iba acercando se sentía más la tragedia. Un centenar de curiosos habían formado una barrera humana en la pista y nadie se atrevía a cruzarla, pues el calor producido por las llamas era infernal. Por mi contextura logré pasar hacia adelante de la gente y me quedé atónito con la escena. Aquel avión había caído en el medio de la pista y de él no había rastro alguno, solo se apreciaba un gran agujero con aparente profundidad, de donde salía el fuego. 
La zona era un cruce de varias pistas, un colegio de primaria, un colegio de secundaria, el local de la PIP, un parque y casas. La mitad de la pared del colegio primaria estaba derrumbada y la casa más cercana al impacto también. Llama la atención los restos de lo que al parecer fue una camioneta de una cabina, que arde a tan solo metros del agujero. Quien haya estado dentro recibió con más fuerza la explosión... alguien comentó entonces "aquel señor llegó a salir en llamas y se dejó caer en el suelo". 
Se ven algunos cuerpos fuera del colegio, por su tamaño al parecer son de niños. Que hacían aún en el colegio, debieron estar en sus casas... comentaban algunos. Otros vieron el avión siniestrado volando junto a otros aviones, salieron del aeropuerto de San Andres y hacían piruetas por el aniversario de la FAP. Todo iba tomando sentido, algo había salido mal arriba y a aquel piloto no le quedó otra opción que intentar controlar su avión y lo hizo hasta el final, ya que nadie vio paracaídas alguno.
Los bomberos llegaron para apaciguar el incendio y auxiliar a los heridos. Otras autoridades se disponían a alejarnos del alcance visual de los cuerpos, al parecer la onda expansiva había calcinado todo a su paso y la escena iba por encima de lo susceptible. Había transcurrido la media hora y debía de volver a casa. Cuando llegué, ahí estaba esperándome sanas y salvo mi madre y hermana. Les conté brevemente lo observado y salí de casa nuevamente para buscar más noticias del accidente, esta vez con los zapatos colocados. 

Caminando hacía el otro lado del mercado me encontré con mi hermano Jimmy y nos fuimos juntos. No avanzamos mucho para empezar a encontrar restos del avión siniestrado, pedazos de metal que parecían haber sido arrancados como hojas de papel y esparcidos por doquier hasta la misma escena del accidente. Una de las llantas había caído en la pista a tan solo dos cuadras de mi casa, fue impactante verla ahí incrustada en el asfalto... felizmente no llego a caer sobre alguna persona.
Regresábamos a casa y escuchamos decir a alguien decir " dentro del mercado ha caído una de las alas". Corrimos hacía el pasadizo de los zapateros y ahí estaba reposando sobre 5 puestos consecutivos, una gigantesca ala de avión... estaba al alcance de nuestras manos y pudimos quebrar un pequeño pedazo de metal. Regresamos a casa y a partir de ese momento todas las noticias de Perú y el mundo tenían de título el nombre de nuestra ciudad.
Aquel pequeño bulto que vimos a lo lejos eran los cuerpos de dos hermanitos, cuya última reacción en vida fue abrazarse fuertemente y cerrar los ojos.

Declararon luto por dos días en la ciudad de Pisco. La desolación, la tristeza y la impotencia, flagelaron por muchos meses a los residentes de nuestra ciudad. Con los años aquel pedazo del avión que conversaba celosamente, terminó extraviándose; pero no el recuerdo de aquella que fue la peor tragedia aérea en Pisco, aún vive en todos los que estuvimos ahí. 
Esto sucedió el 1 de diciembre de 1992, una escuadrilla de 4 aviones Canberras, 2 del modelo B8 y 2 de los recién llegados B12, participan en un ensayo de la ceremonia de clausura en Las Palmas; regresando a su base en Pisco chocan en el aire dos de ellos. Se desprende un tanque auxiliar de combustible y corta la cola del 249 que cae sin control en el centro de la ciudad, muriendo sus dos tripulantes, mayores Tony Pinedo Manzur y Enrique Lengua Ruiz y 15 civiles, además de 40 heridos incluyendo varios niños de un colegio que resultó seriamente afectado por el accidente. El otro aparato logró aterrizar sin novedad. 

La caída del avión Canberra - Parte 1

Faltaban pocos días para culminar mi primer año de la secundaria, era un día martes. Tenía la económica costumbre de regresar a casa caminando desde mi colegio " G.U.E. José de San Martín" ubicado en la zona Pisco playa. Era una larga caminata de 15 cuadras por la Av. Las Américas, sobre una berma de tierra y piedras de canto rodado, soportando además el ya conocido calor de la cuidad. Aquella travesía terminaba convertida en un hambre voraz y llegaba a mi casa para almorzar de inmediato.
Cargaba en mi bolsillo una llave de la puerta principal y así logré ingresar. Mamá ya llegué!.... aquella tarde no recibí respuesta a mi llamado, no había nadie en casa. Me dirigí a la cocina y revisé las ollas, encontrándome unos fideos canuto y salsa bolognesa. Aquel platillo era uno de mis favoritos, decidí no esperar a mi madre y me serví a mi gusto. Me había quitado los zapatos y me coloqué unas sandalias, encendí el televisor y se iba transmitiendo en vivo el programa concurso Alo Guisella.
Iba por la mitad de mi porción, mirando a la señito, cuando de pronto un estrepitoso ruido se escuchó a lo lejos y se silenció casi de inmediato, en el mismo instante se apagaba también mi televisor. Ambos sucesos habían ocurrido al mismo tiempo y entendí que había una relación directa entre ellos. Por aquella época el terrorismo se hacía sentir y era normal tener cortes de energía eléctrica a cualquier hora por alguna torre derrumbada; pero esas torres estaban lejos de la ciudad.
No pasaron muchos segundos para escuchar gritos que provenían del exterior. Deje mi plato a un lado del sillón y corrí descalzo hacia la puerta. Al abrirla me encontré con varias personas mirando hacia el norte con mucho asombro. Algunas madres cogiéndose los cabellos con ambas manos y gritando los nombres de sus hijos. Caminé algunos pasos para alcanzar a ver lo que estaba lastimando a estas personas, llegando a ver una enorme humareda negra que se alzaba sobre las casas a pocas cuadras de la mía.
En aquel momento de pánico escuché a alguien mencionar con voz alta "se cayó un avión, se cayó un avión"... se me hizo un nudo en la garganta y la piel se me escarapeló. En aquella dirección se situaba mi ex colegio primaria "República Argentina", y aún colegio de mi hermana menor. Ella iba en el turno de la tarde y había ingresado una hora atrás. También se ubicaban otros colegios en la misma zona, más de mil escolares estudiando y el accidente al parecer ocurrió ahí… recién ahí comprendí la magnitud de lo ocurrido.
Rescatar a mi hermana fue lo primero que me vino a la mente y decidí hacerlo, volví hasta mi puerta para cerrarla y olvidé sacar la llave... empecé a correr con dirección al mercado, tenía que cruzarlo para llegar al colegio y fue cuando empezaron a invadirme todo tipo de situaciones y sentimientos. No sabía cómo reaccionaría si veía heridos o muertos, que sentiría si encontraba a mi hermana en alguna de estas dos situaciones y peor aún, como daría le daría la mala noticia a mi madre.
Pisco aún era una ciudad tranquila, donde los fallecidos eran más por causas naturales, los accidentes no eran noticia común. No estábamos preparados para algo así; pero corrí descalzo y sin descanso, soportando todo tipo de objetos que por la fuerza se incrustaban en mis pies. En esos minutos todo se volvió un caos, cientos de escolares aterrados escapando hacia sus casas y decenas de adultos corriendo hacia el accidente... atravesé el mercado y finalmente llegué a la escuela.
La única puerta estaba abierta a dos hojas, al ingresar lo primero que observé fue que fuego y humo se elevaban unos cien metros por la espalda del colegio, sentí un gran alivio al saber el avión no había caído dentro del local. Llegué hasta el salón donde estudiaba mi hermana y este se encontraba vacío, supuse que ella había retornado a casa, y ahí se encontraría con mi madre. Ya me encontraba cerca del lugar del accidente y la curiosidad por saber un poco más me desvió hacia allá.

Se parece a mi, pero no.

Es igualito a ti... es tu réplica... se parece a ti... pero en versión mejorada... pero en bonito... son algunos de los comentarios más comunes cuando describen a mi pequeño Santiago Mateo Dueñas Gonzales
El nació un 28 de febrero y aquel día lo vi hermoso, al día siguiente 1 de marzo ya lo era aún más... y así en estos 3 años 3 meses y 18 días lo he visto más hermoso queel día anterior.
En mi caso ha sido a la inversa, los ejemplos que explicaré son cortos, objetivos; pero rotundos. Con ello quiero comprobar que aquella teoría de presunta similitud entre nosotros es falsa.
Su cabello es lacio como el de su madre. Cuando este se encontraba largo solía moverse con el viento, mismo príncipe encantador de Sherk, ahora que está corto sigue siendo igual de suave. El mío es rizado, cuando esta largo suele verse como peluca de virrey y sin usar ruleros. Cuando esta corto se convierte en una especie de remolino, que solo el gel logra controlar.
Su frente está en el promedio y no tiene imperfección alguna. Mi frente en cambio con los años, deja mostrar cada vez más la herencia de mi padre Pedro Luis Dueñas Vasquez, las entradas... tengo frente no solo de frente. Además tengo un cachito de grasa con el cual jugaba aplastando antes de tener play station.
Sus pestañas son larguísimas y fuertes como la cola de pavo real, las mías son pequeñas, débiles y casi ni se notan.
Sus cejas fueron dibujadas por un compas profesional marca Staedtler. Las mías fueron hechas a mano alzada, mi ceja izquierda fue partida en 2 en un accidente casero que tuve a los 2 años, por lo que ahora tengo una sobre otra, pero en la actualidad ya no es problema ya que mi madre también me dio su herencia y ahora casi ni se notan. Solo coincidimos en forma al fruncir las cejas, cuando estamos molestos.
Sus ojos son negros y enormes como lámparas góticas. Los míos son medianos y ojerosos.
Su sonrisa es tan expresiva como la del guasón, suele formarse un pequeño hoyo a ambos lados de sus mejillas.
Sus dientes son de leche, blancos como tal. Completos y bien colocados para brindar una adorable sonrisa que enamora cuando veo sus fotos. Mi sonrisa en cambio fue guardada a falta de un molar y el blanco ya se fue.
Sus labios son delgados y suaves. Los míos son más gruesos y cuarteados.
Es por aquellos detalles que puedo confirmar que se parece a mí, pero no.

jueves, junio 13, 2013

Feliz cumpleaños Santiago Mateo Dueñas Gonzales

Te ví por primera vez una tarde de verano, un día como hoy... fué en Jesús María, en la sala de una casona acondicionada para tales eventos, a donde ingresaría sigilosamente sin distraer a los presentes. Habían otras personas a tu alrededor, prestándote total atención... fueron minutos que quedaron grabados en mi retina y en mi alma.
Aquel sentimiento era sin dudar el más puro y sincero que había experimentado, fue amor a primera vista. Desde aquel día mi vida tiene un antes y un después... dicen que no soy el mismo y sí, me he dado cuenta, cambiaste muchas cosas en mí... hasta mi nombre y solo tú puedes llamarme como lo haces.
En estos años he llegado a saber mucho más de tí... sé que desconfías de la gente que no conoces y evidencias timidez ante ellos, tienes que tratarlas antes para que recien puedas mostrarte como eres... como una persona divertida, cariñosa, de constante curiosidad y con una gracia natural.
Sé que eres felíz cuando estás en casa con tus padres y hermano, esperas los fines de semana con ansias para disfrutar de tu familia, en ocasiones suelen abrazarse todos y pronuncias con voz alta "mis amores"... sé también que cuando tus padres están ausentes te sientes responsable y preocupado por tu hermano.
Sé de una mancha que llevas en la espalda y que heredaste de tu madre, sé que tu hermano también la tiene. Sé que te dislocaste ambos brazos en dos meses seguídos. Sé de aquella fuerte caída que tuviste mientras tu madre estaba en Estados Unidos... tu padre se sintió muy mal, que a la semana siguiente te llevó a la playa Chaco en Paracas.
Sé que tu dormitorio es como de las revistas de casas bonitas, pintado como mar y cielo unidos por una linda y colorida cenefa... con una linda cómoda, repisas con tus libros y peluches favoritos... a veces desordenas todo con tus amistades y luego escapas cuando se trata de ordenar, prefieres que alguien lo haga por tí.
Sé que adoras dormir siempre en tu cama, ahí donde solías jugar a la almohada con tu padre, donde se te narravan los cuentos... y sueles hacerlo en posición fetal... a veces despiertas por las noches y vas a sala, te recuestas en tu mueble y miras la Tv en tu canal favorito... comiendo cereal o tomando yogurt, siempre por separado.
Sé que te gusta ver videos de youtube en la computadora o en tu tablet, a veces las usas para jugar... manejas muy bien ambos aparatos... te gusta la fotografía, tu padre te enseño algunas técnicas básicas. Dice que eres artista, le has demostrado mucha capacidad y se emociona... a veces te presiona sin querer.
Sé que aprendiste a tomar yogurt porque detestas la leche... bebes agua en cantidades industriales todo el día, las gaseosas no son lo tuyo... te gusta demasiado la ensalada de tomate, con algo de aceite y vinagre balsámico de vino... el pop corn y las papas fritas tambien son lo tuyo.
Sé que manejas bicicleta por las tardes, cuando el sol empieza a caer... a veces sales de tu casa y solo te sientas en el borde de un pequeño muro para contemplar el mundo, como si supieras que este tiene preparado muchas cosas buenas.
Puedo decir entonces que te conozco bien; pero también que nunca dejaré de conocerte... y finalmente sé algo más... sé que eres lo más importante que tengo en este mundo y que siempre lo será... tú cambiaste mi nombre por "papá" y es que tú me convertiste en eso hace tres años, una tarde de verano, un día como hoy.
Pequeño y adorado hijo deseo que este día la pases increíble, con tu madre Patricia Gonzales Viera que pidió permiso para estar a tu lado, con tu pequeño hermano Andres al que amas tanto, con tu primo Luis Lauro Carrasco Gonzales con el juegas siempre, con la familia que vendrá, y como cualquier otro día esperarás a que retorne del trabajo para poder estar juntos... feliz cumpleaños Santiago Mateo Dueñas Gonzales

Mi amigo Raúl

Vivía a unos metros del mercado principal de Pisco, en una casa de un solo piso, de material noble y ubicada estratégicamente en una esquina... el sol asomaba por el frente en las mañanas y en las tardes resplandecía por el costado. Pasaje Los Lirios 199 era mi dirección... la transversal era la avenida Raúl Porras Barrenechea y ahí frente a mi casa, estaba la de la familia Ruiz Ormeño, con 3 hijos varones, el último de ellos de nombre Raúl... Raulito para los del barrio.
Hice mención de Raúl anteriormente como el productor ejecutivo de un importante evento... era un risueño niño de tez clara, cabello corto medio castaño, mejillas gruesas y contextura promedio, con alma cándida... nos separaban 6 años y 30 cm de estatura a favor mío. Había entonces una marcada diferencia entre nosotros a la que no le presté atención, me había acostumbrado a jugar con mi vecino del frente, además tenía una tienda a la que algunas veces descontaba su stock de dulces...
El visitaba con mayor frecuencia mi casa, donde tenía dos patios y un pasadizo que los unía, y se convertían en el lugar ideal para el juego... por eso otros niños querían unirse con sus respectivos juguetes... así mientras más se sumaban al juego, este se daba mejor. Otras veces salimos a la calle, sobre una pista de tierra y sin veredas... las escondidas, matagente, kiwi, teléfono malogrado, trompo, canicas, fulbito, entre otros tantos... todos esos juegos nos hicieron más amigos.
Había crecido y mis padres solían comprarme muy raras veces juguetes; pero cuando eso sucedía elegía muñecos de jebe... batman, leono y tigro, bart simpson, la tortuga ninja, entre otros tantos... se guardaban celosamente en una conservada lonchera de color rojo, con dibujos de los transformers, guardada desde el nido... tambien se guardaban en mi caja fuerte un murciélago y una lagartija en escala real, esta última era de Raúl y pasó a ser de mi propiedad sin su total consentimiento.
Raulito ingresaba a la escuela primaria, al colegio "República de Argentina", que recientemente había dejado de ser el mío... mi primer y querido colegio. Me cambié a la gran unidad escolar "José de San Martín", la escuela secundaria que se ubicaba al otro lado de la ciudad... en Pisco Playa. Este no fue impedimento para nuestra amistad, podíamos jugar como siempre todas las tardes después del almuerzo, las tareas las dejabamos para el final del día.
Si bien era cierto empezaba a conocer gente de mi edad, con otros pasatiempos y costumbres, con juegos de adolescentes; los mios seguían siendo los de un niño... era la más clara señal de que no quería abandonar esa niñez y los de mi edad bromeaban sobre el eso. Pero los años sumaron y empezé a ver de otra forma a las chicas... a las que empecé a conocer y ofrecer mi tiempo, las fiestas y la ingrata rutina hicieron que lentamente me olvide de mi amigo Raúl.
En diciembre de 1996 había acabado la escuela secundaria, y tal como lo habían hecho mis hermanos mayores debía partir a la capital por un futuro mejor... eso suelen decir nuestros padres. Debía abandonar mi casa, mi natal ciudad, a mis amigos y una linda enamorada...tenía miles de historias vividas en aquel lugar que no dejarían escaparme fácilmente... así sucedió en la gris capital, solía hablar con todo aquel que me conociera de lo que viví en mi querido Pisco.
Las contadas veces que retorné fueron en el verano, entre los meses diciembre y febrero, y las aprovechaba básicamente para ir a la playa, de juerga con mis amigos de "la urba" o intentar estar con alguna linda chica que conocía. La estadía era corta y debía aprovechar el tiempo al máximo... mis amigos sabían a la perfección como colaborar con mi programa vacacional.
Perdí total contacto con el niño del que les hable en este relato. Como se verá fisicamente? Será alguien de bien? Cómo pude alejarme de mi amigo Raúl?... son preguntas que me hice en algun momento de profunda soledad. Mientras la rutina seguía haciendo de las suyas, me dí cuenta que no volví nunca más a aquel barrio donde crecí, lo mucho que acercaba era al otro lado del mercado donde tomaba el carro a Paracas... mis actos entonces decían todo lo contrario... la vida me hizo un total ingrato.
Una de aquellas noches de incontrolabre adrenalina en la discoteca conocida como el As, después de varios años lo volvería a encontrar.. ahí estaba frente a mí, convertido en simpático y corpulento muchacho, con una estatura casi como la mía... había hechado cuerpo!... eso que a mí nunca se me dió. Con un vaso de cerveza en la mano, bailando con mejor ritmo del que le conocía... cruzamos miradas y con una alegría infinita rápidamente nos dirigimos al encuentro... nos dimos un cálido abrazo de apenas escazos segundos, intercambiamos algunas palabras y luego retornó a su baile.
Aquel fugaz momento significo tanto.... había vuelto a encontrar a mi amigo de siempre... a mi amigo Raúl. Esta vez ya con algo de madurez no pensaba alejarme sin saber que había de su vida y lo seguí sin perderlo de vista... a un lado de él bailaba alguien de rostro familiar, era otro amigo de la infancia al que no veía tantos años... que felicidad sentí al verlo disfrutando su baile pues tenía el recuerdo marcado de una lamentable historia suya. Conversé con ambos amigos por primera vez de la vida real, ya no era sobre nuestro imagimario de muñecos de jebe cobrando vida.
Aquella noche perpetuó en mi el verdadero valor de la amistad... decidí no volver a perder a este gran amigo. Prometí que seguiría siendo parte de mi vida y mantuvimos una comunicación más cercana. En el 2008 me casé con Patricia Gonzales Viera y ahí estuvo él para festejar con nosotros, que felicidad sentí... aprovechamos la ocasión para recordar nuestra infancia... esa noche nos divertimos tanto como en el cumple del pollo Claudio, como cuando corríamos por el mercado, como cuando escalabamos la pared del estadio y nos dimos cuenta que el ingreso era gratis...
Terminó esta historia contándoles que aún existe aquella lonchera roja y sus juguetes de jebe. Se mudaron a Lima junto a mi y durmieron por 15 largos años... hasta que un día ante tanta insistencia mi hijo terminó por apropiarse de mis recuerdos más sagrados. Amigo Raúl Ruiz te agradezco infinitamente por haber estado ahí todas esas tardes y los fines de semama... fuiste mi primer amigo y aún estas aquí... ahora se que nunca es tarde para volver, si del otro lado hay un amigo como tú...



Mi primer evento

Durante esos años de feliz infancia recuerdo haber tenido todos los animales que quise.... 3 monos, 1 tortuga, 4 iguanas, n pericos, n perros, n conejos y 1 pollo... si un pollo! que conseguí gracias a un trueque con un señor de la calle que perifoneaba con una ronca voz "cambio botellas por pollitos".
Al nuevo integrante lo llame Claudio por el dibujo ya conocido por todos nosotros... al inicio era de color amarillo brillante como el sol pero en un par de semanas sus plumas oscurecieron. Creció rapidamente con los meses y me encariñe tanto con el, era como un perrito persiguiendome por todos lados y moviendo su plumifera cola... se acercaba su primer cumpleaños y este debía celebrarse a lo grande, para ese entonces ya hacía caso a su nombre...
Para la organización de la fiesta convoqué a mi amigo Raúl, el se convertiría en mi productor ejecutivo y yo sería productor general... dando asi el inicio a mi carrera como productor de eventos. Para esto invitamos a todos los niños de la cuadra de boca a boca, no teniamos presupuesto para las invitaciones impresas...
Nuestra intención era buena y nada nos podía detener, para ello solicitamos la generosa colaboración de los invitados, cada uno de ellos debía ingresar con algo en mano... llego el día y todo estaba listo, chizitos, galletas de animalitos, caramelos de pelotitas con banderas del mundo, etc, y por supuesto nuestros amables invitados, tambien estuvieron de la casa mi hermana, la tortuga, el mono y otros animalitos más (perdoname hermana pero no puedo separarte textualmente de los invitados de casa)...
También hubo comida para mis pequeños animales y por supuesto para Claudio... se le canto Cumpleaños feliz! nunca se quedo quieto en su sitio, probablemente no entendía nada de lo que pasaba a su alrededor...
Así fue mi primer evento... todos esos niños salieron contentos de haber asistido a una fiesta diferente, quizas la única en su género, en aquella época, en aquella ciudad...
Pasaron meses y Claudio se había convertido en un robusto pollo... había llegado a su peso ideal y eso significaba que debía pasar del corral a la cocina. Inicialmente me opuse a la idea de perderlo pero terminé aceptando la decision de mi madre... una mañana de verano Claudio dejo de existir para convertirse en un rico estofado....
Claudio fue un claro ejemplo de que podemos hacer felices a los demás a veces con tan poco... soñar no ha costado nada, ni costará... hagan felices a sus seres queridos, así como Claudio lo hizo con esos niños y conmigo...

PAPÁ.

Cuando llego de trabajar, aquella palabra suele ser expresada por Santiago Mateo Dueñas Gonzales mediante un grito y acompañado de un fuerte abrazo. A él le sigue con similar entusiasmo el pequeño Andres, en el caso de él es una osadía llegar a mis brazos... intenta correr y a medio caer llega hasta mí. No hay nada mejor en este mundo, que ser recibido con tanto cariño por estos pequeños, de lunes a viernes se convierte en algo rutinario; pero no deja de ser adorable.
Se puede tener el peor de los días, se puede llegar molesto, cansado, con sueño; pero ahí están ellos para devolverme aquel ánimo perdido e inyectarme algo de energía extra. A esos pequeños les gusta jugar algo extremo, Mateo suele atacar vía aérea... suele treparse sobre mi espalda, se cree un tal Ben10 y se convierte en cada cosa que se le ocurra. Andres lo hace por las partes bajas, usa sus 6 afilados dientes de leche para clavarlos en mi piel.
Anoche recibí un codazo de Mateo directo a mi nariz, que me noqueo por completo y en el acto. Esta vez estábamos luchando contra Andres, el pequeño nos sigue muy bien el juego, se avienta sobre ambos y con tanta adrenalina buscar mordernos. El hacer gritar a Mateo o a mi es su vacilón, le decimos continuamente que eso está muy mal, pero como para todo niño juego es juego. Así transcurren los días en la casa de los Dueñas Gonzales.
Soy de las personas que no cree tanto en las fechas impuestas para celebrar algo, como el día del padre que se acerca, donde recibiré algunos saludos y quizás hasta regalos. Feliz día del padre... para mí son todos los días del año, el solo hecho de estar cerca a Mateo y Andres lo hacen así.