La zona era un cruce de varias pistas, un colegio de primaria, un colegio de secundaria, el local de la PIP, un parque y casas. La mitad de la pared del colegio primaria estaba derrumbada y la casa más cercana al impacto también. Llama la atención los restos de lo que al parecer fue una camioneta de una cabina, que arde a tan solo metros del agujero. Quien haya estado dentro recibió con más fuerza la explosión... alguien comentó entonces "aquel señor llegó a salir en llamas y se dejó caer en el suelo".
Se ven algunos cuerpos fuera del colegio, por su tamaño al parecer son de niños. Que hacían aún en el colegio, debieron estar en sus casas... comentaban algunos. Otros vieron el avión siniestrado volando junto a otros aviones, salieron del aeropuerto de San Andres y hacían piruetas por el aniversario de la FAP. Todo iba tomando sentido, algo había salido mal arriba y a aquel piloto no le quedó otra opción que intentar controlar su avión y lo hizo hasta el final, ya que nadie vio paracaídas alguno.
Los bomberos llegaron para apaciguar el incendio y auxiliar a los heridos. Otras autoridades se disponían a alejarnos del alcance visual de los cuerpos, al parecer la onda expansiva había calcinado todo a su paso y la escena iba por encima de lo susceptible. Había transcurrido la media hora y debía de volver a casa. Cuando llegué, ahí estaba esperándome sanas y salvo mi madre y hermana. Les conté brevemente lo observado y salí de casa nuevamente para buscar más noticias del accidente, esta vez con los zapatos colocados.
Caminando hacía el otro
lado del mercado me encontré con mi hermano Jimmy y nos fuimos juntos. No
avanzamos mucho para empezar a encontrar restos del avión siniestrado, pedazos
de metal que parecían haber sido arrancados como hojas de papel y esparcidos por
doquier hasta la misma escena del accidente. Una de las llantas había caído en
la pista a tan solo dos cuadras de mi casa, fue impactante verla ahí incrustada
en el asfalto... felizmente no llego a caer sobre alguna persona.
Regresábamos a casa y escuchamos decir a alguien decir " dentro del mercado ha caído una de las alas". Corrimos hacía el pasadizo de los zapateros y ahí estaba reposando sobre 5 puestos consecutivos, una gigantesca ala de avión... estaba al alcance de nuestras manos y pudimos quebrar un pequeño pedazo de metal. Regresamos a casa y a partir de ese momento todas las noticias de Perú y el mundo tenían de título el nombre de nuestra ciudad.
Aquel pequeño bulto que vimos a lo lejos eran los cuerpos de dos hermanitos, cuya última reacción en vida fue abrazarse fuertemente y cerrar los ojos.
Regresábamos a casa y escuchamos decir a alguien decir " dentro del mercado ha caído una de las alas". Corrimos hacía el pasadizo de los zapateros y ahí estaba reposando sobre 5 puestos consecutivos, una gigantesca ala de avión... estaba al alcance de nuestras manos y pudimos quebrar un pequeño pedazo de metal. Regresamos a casa y a partir de ese momento todas las noticias de Perú y el mundo tenían de título el nombre de nuestra ciudad.
Aquel pequeño bulto que vimos a lo lejos eran los cuerpos de dos hermanitos, cuya última reacción en vida fue abrazarse fuertemente y cerrar los ojos.
Declararon luto por dos
días en la ciudad de Pisco. La desolación, la tristeza y la impotencia, flagelaron
por muchos meses a los residentes de nuestra ciudad. Con los años aquel pedazo
del avión que conversaba celosamente, terminó extraviándose; pero no el
recuerdo de aquella que fue la peor tragedia aérea en Pisco, aún vive en todos los
que estuvimos ahí.
Esto sucedió el 1 de diciembre de 1992, una
escuadrilla de 4 aviones Canberras, 2 del modelo B8 y 2 de los recién llegados
B12, participan en un ensayo de la ceremonia de clausura en Las Palmas;
regresando a su base en Pisco chocan en el aire dos de ellos. Se desprende un
tanque auxiliar de combustible y corta la cola del 249 que cae sin control en
el centro de la ciudad, muriendo sus dos tripulantes, mayores Tony Pinedo
Manzur y Enrique Lengua Ruiz y 15 civiles, además de 40 heridos incluyendo
varios niños de un colegio que resultó seriamente afectado por el accidente. El
otro aparato logró aterrizar sin novedad.
1 comentario:
muy interesante tu relato de lo acontecido aquel dia en pisco, yo me encontraba en mi trabajo en Lima, y el jefe de operaciones era pisqueño igual que yo, realmente fue penoso que puedo haber sido mayor el desestre, esos niños que tuvieran hoy unos 37 ú 36 años eran hijos de mi amigo Paullet, que vivian en la calle san miguel. Pisco y sus historias y acontecimientos en algunos casos buenos y otros no tantos como este de la caida del canberra y luego lo del terremoto del año 2007. Gracias
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